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Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no
calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las
mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes,
castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la
palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:3-5
Quiero
iniciar este mensaje con varias preguntas:
¿Qué
significa maestra?
Maestro se llama a
la persona que brinda enseñanza, a la que enseña. Es una palabra de origen
latino que deriva de magister o magis que significa “más”. También se utiliza
el vocablo en referencia a una producción o una obra maestra que se caracteriza
por sus virtudes.
Maestro es la
persona habilitada con los conocimientos y capacidad necesaria para impartir
enseñanzas.
Pero también nos
referimos con el término maestro, a quienes además de transmitir conocimientos
técnicos, tienen un comportamiento ejemplar y un modo de vida conforme a la
ética, tanto en lo humano como en lo profesional.
¿Qué significa la palabra “bien”, bondad, bueno?
La bondad del ser humano es creer y tener bondad es actuar en obediencia
Significado de bondad desde el punto de vista Bíblico:
Bondad es la cualidad de bueno. ... El término bondadoso es un adjetivo que se utiliza para indicar a una persona llena de bondad, de genio apacible, la persona bondadosa se caracteriza por ser una persona que realiza el bien y promover todo lo bueno para las personas que se encuentran a su alrededor.
Una persona buena, es una persona que tiene bondad, desde el punto de vista moral.
Bondad es la cualidad de bueno. ... El término bondadoso es un adjetivo que se utiliza para indicar a una persona llena de bondad, de genio apacible, la persona bondadosa se caracteriza por ser una persona que realiza el bien y promover todo lo bueno para las personas que se encuentran a su alrededor.
Una persona buena, es una persona que tiene bondad, desde el punto de vista moral.
Leer
Tito 2:5
¿A
quiénes debemos enseñar?
A
las más jóvenes, a los niños, a otras mujeres de la misma generación, a las
hijas y los hijos (en el caso de tenerlas y tenerlos). Si eres soltera, pero
madura espiritualmente y formada profesionalmente, puedes enseñar a otras mujeres
de diferentes edades y generaciones.
¿Cuáles
son aquellas características de una maestra del bien?
- · Prudentes
- · Castas
- · Organizadas
- · Maestras del bien – con buen testimonio
- · Serviciales
- · Trabajadoras y esforzadas
- · No calumniadoras ni chismosas
- · Manifestar nobleza y bondad
- · Enseñar a otras sin reservas sino de buena voluntad
- · Otras
Sobre
todas las cosas, tener disposición, ser humildes, enseñar sin reservas, sin
envidias ni contiendas, no buscando nuestra propia gloria.
Debemos
estar en constante oración y llenándonos de la Palabra de Dios.
Introducción:
La
misión que tenemos las mujeres en este mundo, es forjar y educar al
hombre. Tomando como significado la palabra “hombre”, no al género
masculino, sino al hombre como género humano.
Creada
fue la mujer por Dios; tomada y formada de la costilla de Adán; tan cerca de su
corazón, que es por el hombre la más amada; representada en su madre, abuela,
esposa o hija. Por haber sido formada del hombre, la mujer y el hombre
estamos hechos para ser unidad, para complementarnos con sabiduría.
Según Martha
Liliana Achury, Las
manifestaciones de cariño, propios de la mujer, son una herramienta ideal en la
formación de los lazos afectivos con cada uno de los miembros de la
familia. Así logramos en un ambiente armonioso el positivo desarrollo
físico, mental, sentimental, afectivo y espiritual de nuestra familia;
enfocándonos en la principal necesidad de cada individuo. Es conveniente
en este punto investigar el lenguaje de amor que se debe utilizar con cada
persona.
Desarrollo
del tema:
Como
mujeres en el hogar, en nuestro espacio laboral y de preparación profesional,
como mujeres en el ministerio debemos tener en cuenta lo siguiente:
Una
maestra del bien es una mujer que edifica su casa con oración y obedeciendo la
Palabra de Dios, lo cubre bajo oración y muestra de amor, orden, servicio y
mucha planificación.
Los
hombres construyen el mundo, organizan sociedades y establecen reglas; pero son
las mujeres las que complementan a los hombres. Si el hombre es
inteligencia y mente creadora, la mujer es intuición e inspiración; si el
hombre es fuerza, la mujer es amor; la fuerza domina, el alma
engrandece. En nuestras manos está encauzar esta fuerza, moldeándola con
ternura, guiándola con amor para conseguir que desemboque en un hermoso fin,
cual es la formación de valores y la realización del hombre y por consiguiente
de nuestra casa, iglesia, comunidad y país.
Una
Maestra del Bien es clemente como dice en Proverbios 31:8, 26, habla para
ayudar y bendecir. Es una mujer de oración como mencionamos anteriormente,
diligente y trabajo, pero de mucha oración.
Al
continuar con nuestro desarrollo:
Veamos
algunos puntos importantes que debemos tener en cuenta en cuanto a nuestra
actitud al orar e interceder como Maestras de Bien.
- Venga humildemente ante Dios - Venimos dándonos cuenta de nuestra profunda
necesidad de Dios. Tenemos necesidades que nadie más puede satisfacer.
Necesitamos la purificación de Dios por la Sangre de Cristo. Necesitamos
el consejo, la guía y el consuelo del Espíritu Santo.
Necesitamos
un corazón nuevo sin egoísmo que solamente Jesús puede crear en nosotras.
Tenemos un hueco en nuestro corazón que sólo Dios puede llenar. Es un hueco con
forma de Dios, así que vengamos humildemente al único que puede verdaderamente
satisfacer nuestras necesidades más profundas.
- Sea persistente en oración - Manténgase siempre orando por su esposo, si es
casada, por los padres si estamos en el hogar, por nuestros hermanos y
familiares, por nuestros jefes en nuestro espacio laboral y por líderes en
el ministerio. Efesios 6:18 dice que debemos orar siempre por los santos.
Esta escritura está en el contexto de una batalla espiritual. Nuestra
lucha en oración es contra fuerzas espirituales de maldad en los lugares
celestiales. Hay una batalla invisible para nuestros ojos. Es el poder de
la oscuridad que viene para robar y destruir. Necesitamos el poder
sobrenatural de Dios para vencer. Ore para que su esposo sea protegido de
la tentación. Ore por la relación de su esposo con Jesús. Ore para que sea
cumplido el propósito de Dios en su vida. Ore para que él sea un buen
padre y un buen líder espiritual en el hogar.
Oren por
sus familiares, por sus jefes, por los líderes de la iglesia, que Dios obre en
ellos y sean guardados del mal y que también puedan cumplir su rol, al cual
Dios los ha llamado.
- Esté lista para ser la respuesta o una parte de la
respuesta a oraciones de otros y al plan de Dios.
¿Está usted lista a actuar? Santiago
2:15 nos aconseja que la fe debe estar acompañada por la acción. “Supongamos
que un hermano o una hermana no tienen con que vestirse y carecen del alimento
diario, y uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien; abríguense y coman hasta
saciarse”, pero no les da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá
eso?.Esté preparada para ser las manos, los pies y la voz de Cristo para su
esposo, su familia y en el ministerio. Dios usará nuestra oración intercesora
para animarnos a las acciones cristianas. Él puede muy bien usarnos a nosotras
como parte de la respuesta a nuestra oración y ser la respuesta a las oraciones
de otros.
¿Está usted lista para ser amorosa
cuando su esposo no lo es? ¿Estudia usted la palabra de Dios para encontrar
sabiduría? ¿Está usted lista para perdonar como ha sido perdonada?
4. Seamos mujeres que sirvamos a otros sin esperar nada a
cambio y sin acepción de personas.
En muchas ocasiones queremos servir
a quienes nos caen bien, a gentes que a nuestro parecer son atractivas y pueden
beneficiarnos en algo, queremos servir en ministerios de renombre, pero si
hacemos eso, no estamos cumpliendo con el mandamiento que registra La Palabra
de que no hagamos acepción de personas. Debemos servir sin esperar, dar,
bendecir, especialmente a los necesitados. A nuestro alrededor hay muchas
personas que necesitan de nuestra ayuda, nuestra colaboración. Hay necesidades
especiales en nuestra familia, en nuestro espacio laboral, en nuestra iglesia.
Estemos pendientes de necesidades reales y genuinas de otros
y estemos dispuestas a dar y servir.
5. Guardar nuestra lengua y ser discretas
Una de las cualidades que nos muestran
las Sagradas Escrituras es la discreción dice Mateo que María guardaba todas
las cosas en su corazón.
Nosotras debemos caracterizarnos por
no ser escandalosas, ruidosas, ni calumniadoras. Debemos esforzarnos en saber
guardar silencio.
Recuerda
siempre: Una mujer sabia edifica su casa por medio de la oración y el servicio.
Debemos estar enfocadas en Dios. Si Dios no edifica la casa, en vano
trabajan los que la edifican.
La
mujer madura espiritualmente debe bendecir a las más jóvenes.
Una mujer madura bendice a una mujer joven,
cuando le ayuda a comprender sus circunstancias, le sirve y aconseja sin temor y está dispuesta a sacar tiempo para ella.
cuando le ayuda a comprender sus circunstancias, le sirve y aconseja sin temor y está dispuesta a sacar tiempo para ella.
Podemos
ayudar a la más joven a interpretar sus vivencias, por más difíciles que sean,
dentro de los parámetros de alabanza y adoración. De esa manera estaremos
fomentando la continua celebración que debe ejemplificar la vida con Dios.
Hay muchas
oportunidades para que cada mujer madura, pueda ser una «Maestra de Bien» en
las vidas de las mujeres jóvenes. En Lucas 1.39-56 leemos del encuentro entre
Elizabeth, una mujer mayor, y su pariente María, una mujer joven. María fue con
toda confianza de prisa, donde la anciana, al saber que estaba embarazada
siendo aún soltera. Podemos apreciar el recibimiento que le hace Elizabeth, no
la juzga y le brinda el apoyo necesario en esos difíciles momentos para
la virgen y adolescente, que vivía en una cultura condenatoria y
discriminatoria de la mujer.
Si como dice
Tito en su carta las ancianas deben ser “Maestras del Bien” en
relación a las mujeres jóvenes (Tit 2.3), es evidente que para las mujeres con
madurez espiritual existen áreas de gran influencia que deben ser asumidas
dentro de la iglesia y también en la sociedad. Pero si las mujeres maduras de
nuestras congregaciones se están anulando frente a la tarea de «enseñar lo
bueno» a las generaciones más jóvenes, hay un bloqueo sumamente
serio en el fluir de bendición que Cristo desea para su Cuerpo.
El
diccionario define la palabra «madurez» como: «El período en el que una persona
alcanza la plenitud sin llegar aún a la vejez». A través de la historia de
nuestra vida espiritual se acumulan errores, fracasos y dolores que nos han
reprimido, pero igualmente las victorias y los avances que nos han edificado.
Hemos llegado
a la plenitud de vida espiritual habiendo permitido que toda nuestra realidad
haya sido procesada por el obrar de Dios en nuestras vidas. Maduramos
espiritualmente cuando vivimos las experiencias cotidianas como seres
espirituales, aprendiendo de Dios en especial a través de lo inesperado y lo
traumático. El apóstol Pedro lo define en estas palabras: «El oro, aunque
perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho
más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de
aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele» (1Pedro 1:7).
Conozco a
muchísimas mujeres que han permitido que las pruebas y el sufrimiento en sus
vidas sean transformados en oro. Considero que ellas son las mujeres que pueden
servir de «Maestras del Bien» en nuestras congregaciones, en la
familia (el hogar) en los espacios laborales. Su efectividad no depende para
nada de las canas de su cabello, del sobrepeso, ni de las arrugas que se ven en
sus caras. Tampoco depende de su intelectualidad, su estrato social u
económico, ni del número de hijos que tenga. Su influencia radica en su madurez
espiritual, algo que lograron a través de los años por haber permitido que Dios
se glorificara en medio de todas sus vivencias, por más difíciles y dolorosas
que fueran.
Podemos
ayudar a la más joven a interpretar sus vivencias, por más difíciles que sean,
dentro de los parámetros de alabanza y adoración. De esa manera estaremos
fomentando la continua celebración que debe ejemplificar la vida con Dios.
Hay muchas
oportunidades para que cada mujer madura, pueda ser una «Maestra del Bien» en
las vidas de las mujeres jóvenes. En Lucas 1.39-56 leemos del encuentro entre
Elizabeth, una mujer mayor, y su pariente María, una mujer joven. María fue con
toda confianza de prisa, donde la anciana, al saber que estaba embarazada
siendo aún soltera. Podemos apreciar el recibimiento que le hace Elizabeth, no
la juzga, no actúa con egoísmo, y le brinda el apoyo necesario en esos
difíciles momentos para la virgen y adolescente, que vivía en una cultura
condenatoria y discriminatoria de la mujer.
Una mujer madura
actúa sin egoísmo, sin temor, actúa con amor, valor y respeto
Finalmente
quiero compartir un breve comentario de:
Jannice May
Banning, California
Banning, California
Durante
nuestra conferencia de septiembre pasado, Anne Stapleton leyó un pasaje
de La Biblia del Mensaje. Ese mensaje habló a mi alma. “¿Estás
cansada? ¿Exhausta? ¿Cansada de la religión? Ven a mí. Ven conmigo y
recobrarás tu vida. Te mostraré como se toma un verdadero descanso. Camina
conmigo y trabaja conmigo—mira cómo lo hago. Aprende los ritmos no forzados de
la gracia. No te dejaré cargas pesadas o algo que te quede mal. Guarda tu
compañía conmigo y aprenderás a vivir con ligereza y con libertad” (Mateo
11:28, traducido de La Biblia del Mensaje “The
Bible Message”)
Cuando las
tormentas de la vida se abaten sobre nosotros y se dificulta el trabajo en la
casa, en nuestro espacio laboral o en el ministerio, o cuando surgen los problemas de
salud, nuestro Escolta nos dice: “Ven a mí. Yo te conozco. Te quiero, yo
te amo. Te sostendré, Te daré descanso.” Nuestro Escolta se asegurará de que
nunca estemos solas. El siempre nos tratará con el más alto valor, respeto y
honor.
Nuestra misión es “vivir y compartir el evangelio”,
servir, orar.
Creeo en la unidad espiritual de todos los creyentes
en nuestro Señor Jesucristo, creo que como mujeres debemos tener grupos de
oración y estudio de la Palabra para sostenernos, para enseñar, para
fortalecernos y para servir, apoyándonos mutuamente.
Las mujeres son prominentes en la historia de Jesús—nació de
una mujer, tuvo numerosas interacciones con mujeres, usó a mujeres como buenos
ejemplos en Su enseñanza, y fue visto primeramente por mujeres después de Su
resurrección.Mujeres de Dios: Ana, María, María
Magdalena, Ruth, Noemí, Esther, Rebeca, Elizabeth, Dorcas, Loida…otras.
Al
finalizar quiero reconocer que algunas mujeres aportaron ideas para completar
este mensaje, que espero fielmente sea de bendición a todas mis lectoras y que Dios obre en los corazones de todas las
que se expongan a este mensaje, que lo puedan compartir con otras y que seamos motivadas a servir
sin temor, sin envidia sin contención, que sirvamos y aconsejemos con amor
usando la valiosa herramienta de la verdad de la Palabra de Dios.
Evelyn Calcaño Cepeda
Fuentes consultadas:
Biblia Reina Valera 1960